HERMANDAD DE LA PASIÓN DEL SEÑOR

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1er Dolor:   LA PROFECÍA DEL ANCIANO SIMEÓN

 

Palabra de Dios 

 

 

Simeón los bendijo y dijo a María su Madre: Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel y para ser señal de contradicción, y a ti misma una espada te traspasará el alma (Lc 2,34-34)

 

Comentario

María recibe una profecía de parte del anciano Simeón que le anuncia un futuro doloroso, porque Jesús será signo de contradicción para Israel, muchos lo rechazarán, será perseguido…

La fe es anuncio, es promesa de parte de Dios al creyente de una realidad nueva que le invita a vivir. Y, a su luz, propuesta de reentender, resituar su vida en esa clave de fe.

Estamos llamados hoy, a escuchar y profundizar en la promesa que hemos recibido de parte del Señor. Es muy grande lo que él nos ha prometido, su cercanía, su presencia amorosa, su fidelidad inquebrantable. Afianzados en esta promesa nunca vacilaremos en el camino.

 

Oración

Oramos agradeciendo al Señor el anuncio que nos hace cada día de sus designios amorosos, la promesa que nos ha comunicado al elegirnos y llamarnos.

 

Se reza un Ave María.

 

 

 

2º Dolor: LA HUIDA A EGIPTO

 

Palabra de Dios 

 

El ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate toma contigo al niño y a su Madre y huye a Egipto; allí estarás hasta que te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo”. Él se levantó, tomó de noche al niño y a su Madre y se retiró a Egipto. (Mt 2,13-14)

 

Comentario

María y José tuvieron que huir, hacer camino, peregrinar, para salvar la vida de Jesús ante la amenaza de Herodes. La vida de fe comporta siempre peregrinar, ponerse en camino obedeciendo a la voz del Señor, desinstalarse para mantener viva la actitud de búsqueda constante de la voluntad de Dios para sí y para nuestro mundo.

 

 

Oración

Como personas siempre en camino, expresamos al Señor las intenciones y súplicas espontáneas que nos brotan de los distintos avatares de la vida, especialmente de nuestro deseo de serle fieles.

 

Se reza un Ave María.

 

 

 

3er Dolor:   EL NIÑO DIOS PERDIDO

 

Palabra de Dios

 

Jesús se quedó en Jerusalén sin saberlo sus padres. Ellos se volvieron a Jerusalén en su barca. Al cabo de tres días lo encontraron en el templo. Su Madre le dijo: “Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando”. (Lc 2,43.45.46.48)

 

Comentario 

María y José viven momentos de oscuridad, de dificultad, de angustia al no encontrar a Jesús. Viven también esta misma situación a lo largo de tantos momentos en su vida cuando no entendían el designio amoroso que el Padre tenía sobre su Hijo.

 

Todo creyente pasa también por esos momentos de oscuridad en los que parece que todo se nubla, todo se oscurece y no vemos el camino a seguir. Pidámosle que en esos momentos podamos ser, unos para otros, reflejo de su luz.

 

Oración

Expresamos espontáneamente y en clima de oración cuáles son las “luces” que pueden mantenernos firmes en los momentos de oscuridad de nuestra vida.

 

Se reza un Ave María.

 

 

 

4º Dolor: MARÍA ENCUENTRA A JESÚS CARGADO CON LA CRUZ

 

Palabra de Dios

 

Me levantaré y recorreré la ciudad. Por las calles y plazas buscaré al amado de mi alma…  Lo busqué  y no lo hallé. Los centinelas me encontraron: “¿Habéis visto al amado de mi alma?”.  Apenas los pasé, cuando encontré al amado de mi alma (Cant 3,2-4a)

 

Comentario

María que busca, con el inmenso cariño de una madre, encontrarse con el amado de su alma, Jesús, camino de la cruz. La fe es encuentro, encuentro personal con Cristo, nuestro Señor. Encuentro tan dulce y ansiado que nos lleva a buscarlo con afán. Encuentro que está hecho de miradas tiernas, voces suaves, tacto penetrante que sentimos espiritualmente por parte de nuestro Dios.

 

Oración

Recordamos y participemos, en actitud de oración, nuestros mejores “encuentros” con el Señor y tratamos de evocarlos para afianzarnos en nuestro caminar.

 

Se reza un Ave María.

 

 

 

5º Dolor: MARÍA AL PIE DE LA CRUZ

 

Palabra de Dios 

 

Junto a la cruz de Jesús estaba su Madre. Jesús, viendo a su Madre, y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su Madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu Madre”. Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa. (Jn 19,25ª.26-27)

 

Comentario

María estuvo plenamente presente en el momento supremo de la entrega de Jesús en la cruz. Fue una presencia en la que pudo expresar su más hondo sentimiento amoroso por su Hijo y por todos nosotros a quienes Él le encomendó como Madre. Una presencia que acogió los últimos deseos de Jesús.

 

La fe comporta, por tanto, acoger la presencia de Jesús, estar siempre presentes para Él que pasa constantemente por nuestra vida.

 

Oración

Oramos para que el Señor nos haga conscientes de su presencia amorosa en nuestra vida, para que podamos estar enteramente presentes para Él en cada momento. Evocamos en actitud de oración las presencias del Señor para nosotros, las presencias que hemos sido de Él para los demás.

 

Se reza un Ave María.

 

 

 6º Dolor: MARÍA RECIBE EN BRAZOS EL CUERPO DE SU HIJO DIFUNTO

 

Palabra de Dios

Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por miedo a los judíos, pidió autorización a Pilato para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se lo concedió. Fueron, pues, y retiraron su cuerpo. (Jn 19,38)

 

Comentario

María culmina aquí su actitud de acogida amorosa hacia su Hijo Jesús y, en Él, a todos nosotros. Sus brazos están permanentemente abiertos, sus manos dispuestas a acariciar, su boca a besar, de su pecho sale un corriente de ternura…

 

La fe es acogida, la acogida misericordiosa que recibimos de nuestro Dios, la acogida tierna que recibimos de nuestra Madre, María, la acogida que nos damos unos a otros como hermanos, la acogida al que se alejó y vuelve.

 

Oración

Oramos por todos aquellos que tienen especial necesidad de nuestra acogida y cariño, por aquellos que se alejaron del Señor y son objeto de su especial atención amorosa a través de nosotros.  Expresamos en forma de oración las necesidades de estos hermanos.

 

Se reza un Ave María.

 

 

 

7º Dolor: SEPULTURA DE JESÚS Y SOLEDAD DE MARÍA, NUESTRA MADRE

 

Palabra de Dios

 

Y, después de descolgarlo, lo envolvió en una sábana, y lo puso en un sepulcro excavado en la roca en el que nadie había sido puesto todavía. Las mujeres que habían venido con él desde Galilea fueron detrás y vieron el sepulcro y cómo era colocado su cuerpo. (Lc 23,53.55)

 

Comentario

 

Sólo quedaba, en este momento, la esperanza. María permanecía firme en la fe fundamentada en la esperanza de la resurrección que había anunciado su Hijo Jesús.

 

La fe se sostiene en la esperanza, de la misma forma que la esperanza se mantiene en una fe firme. Cuando parece que todo acabó, queda siempre la esperanza que se fundamenta en las promesas del Señor.

 

Oración

 

Compartimos en ambiente de oración nuestras esperanzas, nuestros sueños, todo aquello que brota en nosotros en el camino de fe desde nuestra pertenencia a la Hermandad de la Pasión.

 

Se reza un Ave María.

 

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