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Las obras de José Ríus no tienen una gran calidad artística, pero recibieron una buena acogida en Pamplona. Este fue el motivo por el que, ya en 1919, se pensó en encargarle otro paso. Así se hizo en 1922 con La Cruz a Cuestas, para sustituir al que se sacaba en procesión desde, por lo menos, comienzos del siglo XIX.

Este paso costó 15.200 pesetas, incluidas las andas, y salió por primera vez en procesión en la Semana Santa de 1923.
En 1948 fue reformado por el navarro Ulibarrena, escultor pensionado por la Diputación Foral para estudiar en París.
Sus medidas son: Altura, 4,20 m.; Anchura, 2,35 m. y largura, 4,10 m.
Es llevado por 24 portadores, a hombros.