De esta Hermandad, que era una de las antiguas de Pamplona, apenas hay constancia documental anterior al año 1832.

En dicho año se hallaba extinguida de hecho, se ignoraba dónde estaba el paso de su propiedad, y se habían extraviado las constituciones y el archivo.

Pero aún vivía su recuerdo, y catorce vecinos de Pamplona dirigidos por  don José Burguete, decidieron restablecerla.

Sus primeros esfuerzos fueron para localizar el paso titular, que lo mismo que otros, había sido ocultado durante la guerra de la Independencia "para evitar las muchas mofas y denuestos que las tropas enemigas dirigían a dichos simulacros el día de Viernes Santo".

Lo encontraron "en un sitio lóbrego que tiene la casa Hospicio de esta Ciudad", cubierto de mugre y de polvo, y después de adecentarlo se pudo sacar en la procesión de 1832.

En octubre del mismo año fueron aprobadas por el Sr. Obispo las nuevas constituciones de la Hermandad. Constan de 46 capítulos y son verdadera mente notables por su profundo espíritu religioso y caritativo.

Tenía la Hermandad para su Gobierno, un Prior y cinco Diputados, cuyo cargo era anual; un tesorero perpetuo, un secretario y un monitor.

Paso de la Oración del Huerto

 

Solo podían ingresar en ella los individuos de buena vida y costumbres. El hermano que observaba mala conducta, era expulsado, si no se corregía con las amonestaciones del Prior.

La función anual se celebraba el Domingo de Quasimodo en el Convento de San Francisco. Constaba de una misa de Comunión general a las siete de la mañana y otra solemne con sermón. Por la tarde, exposición y procesión con la imagen, saliendo por los claustros y entrando por la puerta principal de la iglesia, con repique de campanas.

Después de ambas funciones, todos los hermanos acompañaban al Prior hasta su casa donde les despedía "dándoles las gracias en el segundo acompañamiento".

El paso se guardaba en la iglesia de San Francisco, donde los frailes les cedieron una capilla, así como el retablo viejo de Santa Clara. El Angel que formaba parte del simulacro, se custodiaba en casa del Prior.

Este y los demás cargos acompañaban los Viáticos, y visitaban a los hermanos enfermos, velando por turno a los graves. Era obligatorio también asistir a los entierros.

Al enfermo viaticado escaso de recursos se le socorría con tres reales vellón diarios y a los familiares del fallecido se les pagaba 40 reales en concepto de "difunsión".

Muy notable es la disposición contenida en el capítulo 42 y que establece un verdadero juicio de conciliación:

"Para que no se perturbe la paz entre los hermanos por asuntos particulares de deudas, diferencias y otras de esta naturaleza., se dispone por este capítulo que llegado el caso de "suscitarsen" entre los hermanos de ella, cuestiones, diferencias, etc., no puedan presentarse en juicio sin que antes y primero lo pongan en conocimiento del Prior, para que éste en unión con los demás cargos, vean de arreglar sus diferencias con la mayor caridad"

El año 1833, el Obispo don Severo Andriani concedió nuevas indulgencias a la Cofradía. El número de sus asociados subió en un año de 14 a .139, varones y 74 hermanas.

Siguiendo la idea de sacar del olvido los antiguos pasos, esta Cofradía rescató el de Jesús con la Cruz a Cuestas, guardado por don Cayetano Tejada, y el de Cristo atado a la Columna, de cuya Hermandad era don Juan Vidaurre el último superviviente.

Obtuvo también de la parroquia de San Nicolás la cesión del Ecce Horno. Todos los pasos fueron colocados en la Capilla de la Virgen del Camino, protegidos por vidrieras.

Al sublevarse O'Donnell en 1841, una bomba disparada desde la Ciudadela, cay6 dentro de la Capilla haciendo explosi6n y rompiendo todos los cristales.

El año 1850, la Hermandad resolvió hacer un nuevo paso de la Oración del Huerto, encomendándolo a don Antonio Esteve, Catedrático de Escultura de la Academia de San Carlos de Valencia "el cual realiza trabajos admirables, como lo ha acreditado con la efigie de Santa Filomena, elaborada con encargo de los devotos de esta santa".

El escultor cumplió el encargo, esculpiendo la cabeza y manos de Jesús (era imagen de vestir) así como las del mancebo (el Angel).

Todos lo encontraron de hermosa forma y de esmerado trabajo. El Señor Obispo rogó lo llevasen a Palacio para verlo, y lo halló "muy bien acabado" elogiando también las estampas que del mismo se hicieron.

Concedió indulgencias a los que orasen ante la imagen.

El paso de la Oración del Huerto, costó 1.300 reales, y en vista del buen trabajo realizado, se encargó al mismo artista la reforma del Ecce Homo "cuya deformidad y ridícula figura desdice mucho del Sagrado Sujeto que representa", debiéndole añadir las figuras de Pilatos y de un soldado romano.

En realidad se hicieron las tres figuras nuevas y gustaron mucho.

El año 1853, se erigió en el lateral izquierdo de la Virgen del Camino, un altar de dos cuerpos, para guardar decorosamente los pasos y tenerlos a la pública veneración.

En el primer cuerpo se colocó La Oración del Huerto, sobre un fondo pintado de Huerto de los Olivos.

En la parte central del cuerpo superior, pusieron la imagen de la Cruz a Cuestas, ya su derecha e izquierda, el Ecce Horno y los Azotes.

Las figuras de Pilatos y el soldado, estaban ocultas bajo la mesa del altar. El retablo, construido por el escultor pamplonés don. José Aramburu, costó 11.000 reales y se costeó en parte con generosos donativos. El.viejo retablo fue vendido a la parroquia de Ostériz.

La epidemia del cólera del año 1855, causó también muchas bajas en las filas de esta Hermandad, motivando su crisis económica, por los numerosos post mortern que hubo de satisfacer. El déficit se cubrió con una emisión de obligaciones de a 100 reales vellón.

A partir de esta época, la Hermandad de la Oraci6n del Huerto que era  "la más respetable y numerosa" sigue decayendo. Su situación se agrava en .la segunda guerra civil y hubo que hacer nueva emisión de títulos y hasta reducir el alumbrado del altar para hacer economías.

Esta Cofradía fue la que antes se percat6 de la necesidad de la fusión y la que más trabajó para llevarla a cabo. No en balde pertenecían a ella don Serafín Mata y don Florentino Istúriz.

El año 1887 en Junta General celebrada en el antiguo Convento de San Francisco, se firmó el acta de disolución.

Su último Prior fue don Florentino Istúriz.

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